Leyes de los movimientos planetarios
Desde la antigüedad los astrónomos han estudiado como es el movimiento de
los planetas y de sus observaciones han surgido varias teorías como la de Nicolas Copérnico que en una época donde la religión controlaba todo y la idea que la tierra no se movía era la que Reinaba en la época. Copérnico publico el libro "De Revolutionibus Orbium Coelestium“ que determinaba que la tierra no era estática y que esta giraba alrededor del sol. La siguiente imagen muestra la idea de Copérnico:
Años mas adelante Johannes Kepler revoluciono completamente la idea de como funcionaba el movimiento de los planetas. Kepler descubrió que marte tiene una orbita elíptica con el sol en un foco, de esta forma en su primera ley generalizo que la orbita de todos los planetas son elípticas. La segunda ley de Kepler determina la velocidad de los planetas en su orbita, observando a marte descubrió que este planeta tenia mayor velocidad cuando estaba cerca del sol y menor velocidad cuando estaba lejos de este.
Además, Kepler descubrió una relación básica para relacionar
las órbitas de los planetas con sus distancias relativas al Sol. Definimos el
periodo orbital de un planeta, como el tiempo que tarda un planeta en dar una
vuelta al Sol. También, recordemos que el semieje mayor de un planeta, a, es
igual a su distancia media al Sol, de esta forma la tercera ley de Kepler nos
dice que el período orbital de un planeta al cuadrado es proporcional al
semieje mayor de su órbita al cubo.
Luego aparece Isaac Newton con sus leyes universales
del movimiento y relaciona el movimiento orbital con la masa. Las leyes del
movimiento de Newton demuestran que los objetos en reposo permanecen en reposo y
los que están en movimiento continúan moviéndose uniformemente en línea recta a
menos que se actúe sobre ellos con una fuerza. Pero los planetas se mueven en
elipses, no en líneas rectas; por lo tanto, alguna fuerza debe estar curvando
sus trayectorias. Esa fuerza, propuso Newton, era la gravedad. Newton planteó
la hipótesis de que la gravedad no se limita a la Tierra, sino que existe una
fuerza general de atracción entre todos los cuerpos materiales. De ser así, la
fuerza de atracción entre el Sol y cada uno de los planetas podría mantenerlos
en sus órbitas.




Comentarios
Publicar un comentario